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¿Salvaríamos al planeta si dejáramos de comer carne?

No sólo se trata de tomar una decisión para mejorar tu salud, sino también ser consciente sobre el efecto que tenemos en el planeta.


 

Si queremos salvar al planeta, necesitamos reducir la cantidad de carne que comemos, según la Agencia de Cambio Climático del Reino Unido. La cuestión es que las compañías productoras de productos cárnicos y lácteos se han vuelto uno de los contribuyentes más importantes en el cambio climático al contaminar más que toda la industria petrolera, y créanme, esta es una industria bastante sucia que contamina a manos llenas: yo trabajé por 5 años en ella, y me salí no sólo por el daño ambiental que causaba, sino por el daño que dicho impacto ambiental causaba en mi salud y las de mis colegas. 

 

Las cinco corporaciones procesadoras de productos animales son responsables de una mayor cantidad de gases de efecto invernadero que las petroleras ExxonMobil, Shell o BP.

 

China, Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Brasil, Argentina y Nueva Zelanda emiten aproximadamente 60% de la contaminación referente a operaciones ganaderas.

 

Te estarás preguntando: ¿de dónde es que una operación ganadera puede contaminar tanto?

Los animales que se mantienen en granjas, notablemente las vacas, emiten una cantidad importante de metano, un gas inflamable que se puede usar como combustible si se captura y aprovecha, pero de lo contrario es un fuerte contaminante. Es bien sabido que el aumento en la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera del planeta está causando un calentamiento global el cual está acelerando el deshielo de los polos y cambiando el clima radicalmente, lo que impacta cada vez más en nuestra vida.

 

Regresando a las vacas, el metano es un contaminante 25 veces más potente que el dióxido de carbono, por lo cual es crítico mitigar y minimizar emisiones de este gas tan dañino para el ambiente, ¡y a la larga para la gente!

¿Cómo se ven los números?

 

Cada vaca emite entre 70 y 120 de kg de metano al año por lo que cada uno de estos animales es responsable de más de 2 mil kg equivalentes de CO2 al año. En todo el mundo se estima que existen alrededor de 1.5 mil millones de vacas y toros, ¡que en conjunto con los demás animales rumiantes emiten el equivalente a 2 mil millones de toneladas de CO2 al año!

Uno podría pensar que esto es una gota en el mar en comparación con las emisiones de gases invernadero causadas por erupciones y actividad volcánica en el mundo; comparemos cifras.

 

Si tomamos en cuenta todas las emanaciones de los volcanes activos en el mundo, le sumamos emisiones en los lagos volcánicos y subaquáticos, obtenemos una cifra aproximada de 645 millones de toneladas de CO2 al año de acuerdo con la revista especializada Nature y Forbes.

¡Es hasta que hacemos números que nos damos cuenta que la actividad ganadera emite el triple que toda la actividad volcánica en el planeta!  

 

Y estos números no incluyen la tala y quema de pastizales y selvas tropicales para crear áreas para que el ganado pueda pastar, las cuales representan aproximadamente otros 2.8 mil millones de toneladas de CO2. De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, la ganadería es la causa directa del 24% de los gases de efecto invernadero.

 

El ganado ocupa en la actualidad 30% del total de la superficie terrestre de nuestro planeta, siendo una causa importante de la deforestación y siendo responsable de, por ejemplo, la destrucción de casi 70% de la selva tropical del Amazonas.

 

Desde el inicio de la era industrial, el incremento de CO2 en la atmósfera hasta la fecha ha sido nada menos que impresionante, pero incluso en una época de emisión acelerada de este gas de efecto invernadero, no fue hasta después de 1950 que aceleró aún más la emisión anual y concentración de CO2 en nuestro ambiente.

 

Dicha tendencia vista en la gráfica siguiente apoya la idea de que la actividad humana moderna, y no la naturaleza está cambiando la química del aire y por lo tanto el clima del planeta entero.

La concntración de dióxido de carbon en la asmósfera terrestre puede ser determinada tando de la medición de hielo, las cuales mantienen registros que de cientos de miles años de antigüedad como de estaciones de monitoreo atmosféticas. 

 

Dado que la industria de la ganadería y la producción de lácteos busca producir alimentos que nutran a la gente, revisemos los resultados netos de tanto daño ecológico y veamos si es justificable. Después de todo, cada día consumimos más productos animales. 

 

La producción de carne a nivel global proyecta duplicar su capacidad de 229 millones de toneladas en 1999-2001 a 465 millones de toneladas en 2050 mientras que el consumo de leche y sus derivados proyecta incrementar de 580 a mil 43 millones de toneladas.

 

De acuerdo con un estudio japonés, cada kilogramo de carne que consumimos requiere una cantidad de energía igual a la que consumirían 20 focos de 100 watts prendidos 24 horas siendo responsable por la emisión de una cantidad de gases contaminantes mismos que emite un carro cada 250 km.

 

Comparando la emisión de contaminantes en diferentes animales de granja, obtenemos que los corderos, por ejemplo, son responsables por 50% menos que las vacas, mientras que los cerdos y las gallinas emiten el 15% que el ganado vacuno.

 

¿Pero por qué la obsesión con comer cada vez más proteína? ¿Es acaso una necesidad nutricional o una moda bien orquestada y lucrativa?

En Estados Unidos y el resto del mundo cada vez se come más carne que nunca. En este país, el ciudadano promedio romperá récord consumiendo aproximadamente 100.8 kg de carne roja y blanca en 2018. ¡Esto es el equivalente a un corte de 276g cada día! Tan sólo una hamburguesa ‘cuarto de libra’ de McDonalds por definición contiene 113.5g de carne.

 

Esta tendencia de consumo de carne acelerado coincide con una moda impuesta por fuertes campañas publicitarias de la industria cárnica la cual muestra a la carne, la leche y su proteína como buena, ligera, necesaria para el crecimiento y músculos fuertes e indispensable para el crecimiento de tus hijos. 

 

Hemos sido bombardeados por este mensaje constantemente por muchos años ya, al punto de que es cultura general en las mismas familias. La gente joven envuelta en esta moda evita cada vez más los carbohidratos como el pan y la pasta, así como los aceites y las grasas por temor a engordar prefiriendo la carne y la proteína. Hoy en día encontramos proteína por todos lados, en un sinfín de productos que presumen tener “aún más proteína”. Ni hablar de suplementos alimenticios con “toda la proteína que necesitas”.

 

¿Pero en realidad necesitamos más y más proteína? ¿Estamos de verdad tan desnutridos?

Según el cardiólogo Steven Gundry, autor del polémico libro The Plant Paradox, la persona que ha dedica su tiempo a investigar el efecto de la dieta en la salud, la dieta alta en proteína lleva más de una década de moda. Y sí, es indispensable y esencial que nuestra nutrición contenga suficiente de este nutriente, pero según él y su colega, el doctor Valter Longo, necesitamos una cantidad de 0.37 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día.

 

Para un hombre promedio de 75kg esto se traduciría en menos de 30g de proteína al día. Aún si fueras una persona robusta de 100kg no necesitarías ni 40g al día.

Retomando los datos de consumo anteriores, de acuerdo a los datos del doctor Gundry el estadounidense promedio consume casi 10 veces la cantidad de proteína que su cuerpo necesita.

 

En realidad, la cantidad de proteína que consumimos y que no necesitamos puede ser aún mayor. El cuerpo humano, explica el Dr. Gundry, recicla aproximadamente 20 gramos de las proteínas en el metabolismo cada día, incluyendo aquella del moco intestinal la cual se reabsorbe y reutiliza. ¿Comienzas a ver por qué consumir 276 gramos de carne cada día es ridículo?

 

¿Y qué hay del precio?

Toda esa proteína, ya sea que sea nutricionalmente necesaria o no, se vende a muy buen precio.

 

Normalmente no comparamos precio entre verduras y carne, sin embargo, cabe resaltar que la carne de res no baja de $100 pesos el kilo, mientras que la fruta y la verdura rara vez superará los $50 pesos el kilo. Por la misma cantidad de carne que compras podrías comprar más del doble del peso en verduras.

 

Lee también: OPINIÓN: ¿Qué tipo de gasolina debo ponerle a mi coche?

 

En cuanto al manejo del agua, el consumo de este recurso para la producción de productos cárnicos y lácteos es impactante: para producir un kilo de carne, un kilo de huevo y un litro de leche se requieren 15 mil, 3 mil 200 y mil litros de agua respectivamente.

 

Ahora supongamos que en lugar de carne nos basamos en una alimentación totalmente basada en plantas. Un kilo de vegetales consumiría tan sólo 300 litros de agua en producirse.

 

¿Pero de dónde sacaré mis proteínas si sólo consumo vegetales?

¡De la misma fuente que todos los animales herbívoros, de las plantas, por supuesto!

 

Los animales (tanto herbívoros como carnívoros) no tienen (tenemos) la capacidad de sintetizar proteínas, sólo las plantas pueden hacerlo a base de agua, energía solar, CO2 y compuestos nitrogenados.

 

No es de sorprendernos, por lo tanto, que los vegetales sean una fuente importante de proteína, aunque no aparezcan comerciales en la tele presumiéndolo. Para asegurar que consumas un total de 40g de proteína, lo cual ya dejamos en claro que es más de lo necesario, podrías comer: media taza de lentejas, media taza de avena, medio aguacate, media taza de arroz, 1 taza de champiñones, media taza de espinaca y 4 papas medianas al día.

 

¿Lo ves? ¡Imposible no es!

 

 En lo personal, he pasado de ser un carnívoro empedernido a experimentar y adoptar una dieta casi 100% basada en plantas. Aún consumo un poco de mantequilla, huevo y queso, aunque en cantidades mucho menores a las que acostumbraba por lo que estoy entre vegano y vegetariano.

Después de que el 100% de la gente con la que comentaba el experimento me recalcaba que era imposible estar sano sin comer carne, me propuse un reto personal para ver si estaban en lo correcto. Siendo un corredor aficionado, pero nunca de competencias, me propuse correr el maratón de la Ciudad de México sin comer nada de carne. Además de cambiar y mantener mi nueva dieta, me puse a entrenar. En agosto del 2017 corrí sin parar los casi 42km del maratón del Centro Histórico hasta Ciudad Universitaria en poco menos de 7 horas, 9 meses después de dejar la carne. 

 

Me demostré a mí mismo que era posible estar sano sin carne. El experimento nutricional lleva casi 2 años y me siento mejor que nunca y sin planes de retomar la carne.

 

El dejar de comer carne no sólo trae beneficios a la salud: si no hacemos un cambio de alimentación consciente y radical, en 2050 tendremos 9.6 mil millones de personas en el mundo, cada una demandando 70% más carne y productos animales, incrementando un 80% las emisiones, efectivamente consumiendo el balance de nuestro planeta. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: CCNews

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Unión de queseros denuncia competencia desleal con quesos de fórmula

Antonio Lizárraga Rivera, presidente de la Unión de Productores de Queso, dijo algunos comerciantes malinforman al consumidor

 

La venta de quesos a base de fórmula es una competencia desleal a los productores de leche y de queso, pues malbaratan el trabajo que realiza cada ganadero, dijo Antonio Lizárraga Rivera, presidente de la Unión de Productores de Queso del Sur de Sinaloa.

Señaló que el precio del kilo de queso se encuentra en 60 pesos, mientras que los vendedores de quesos a los que llaman “competencia desleal”, venden en 30 pesos el kilo, malinformando a los consumidores de lo que están hechos.

“Es una competencia desleal la que existe y aparte el queso que venden es un queso de muy dudosa procedencia, porque si es de pura leche te está costando 50 pesos, del puro costo de la leche, no puede ser que un queso salga más económico, ahí entran los quesos de fórmula y grasas vegetales, esos no son quesos frescos”, declaró.

Lo que la Unión de queseros lo busca es que las autoridades, ya sea municipales como estatales y federales, exijan a estos fabricantes etiquetar sus productos con los ingredientes exactos que utilizan, pues para quienes fabrican quesos naturales esto se convierte en bajas ventas.

“No nos oponemos a que vendan, pero necesitan etiquetar sus productos, no confundir a la gente, porque ahí si nos catalogan a todos por igual y no, nosotros somos productores desde hace años, nuestra vida esta ahí y nuestras ventas no van bien con estas cosas”, comentó.

Lizárraga Rivera señaló que las ventas aún no cumplen la meta que tuvieron durante el 2017, la cual para estas fechas ya estaba cubierta al 100 por ciento y para finales del año ya habían superado la meta del 2016, sin embargo esperan cumplir con el 100 por ciento de elaboración para finales del año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Noreste 

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Aumentar ordeño no afecta a bienestar de vacas ni calidad de leche

Una investigación de la Universidad de Murcia (UMU) ha corroborado que aumentar la frecuencia con la que se ordeña a las vacas no solo no perjudica su bienestar, sino que puede además mejorarlo, a la vez que incrementa la producción de leche y los beneficios de la empresa sin reducir la calidad del producto.

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Buscan producir leche “hipoalergénica” de bovinos editados genéticamente en Argentina

Investigadores del INTA y de la Universidad Nacional de San Martín utilizaron “tijeras génicas” para modificar el genoma de embriones producidos in vitro. En tres de cuatro animales en estudio, pudieron editar el gen de la beta-lactoglobulina, principal alérgeno presente en la leche bovina.
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Existen alternativas a la lactosa

Actualmente hay muchos casos de intolerancia, por eso te decimos cuáles pueden ser tus opciones para evitarla.


 

Las personas que tienen intolerancia a la lactosa no pueden digerir el azúcar (lactosa) que se encuentra en la leche. Como resultado presentan diarrea, gases e hinchazón después de comer o beber productos lácteos. Esta afección, que también se llama «absorción insuficiente de la lactosa », suele ser inofensiva, pero sus síntomas pueden ser desagradables.

Por lo general, se debe a la deficiencia de lactasa, una enzima que se produce en el intestino delgado. Muchas personas tienen niveles bajos de lactasa, pero pueden digerir los productos lácteos sin problemas. Si realmente tienes intolerancia a la lactosa, la deficiencia de lactasa te genera síntomas después de consumir alimentos lácteos.

FACTORES DE RIESGO
Los siguientes son factores que pueden hacer que tú o tu hijo sean más propensos a padecer intolerancia a la lactosa:

EDAD AVANZADA
• La intolerancia a la lactosa suele aparecer en la edad adulta. Esta afección es poco frecuente en bebés y en niños pequeños.

ORIGEN ÉTNICO
• La intolerancia a la lactosa es más frecuente en personas de origen africano, asiático, hispano o nativo americano.

NACIMIENTO PREMATURO
• Los bebés prematuros pueden tener niveles reducidos de lactasa, debido a que el intestino delgado no genera células productoras de lactasa hasta fines del tercer trimestre.

ENFERMEDADES
• Afectan el intestino delgado, algunos de los problemas del intestino delgado que pueden provocar intolerancia a la lactosa son el crecimiento bacteriano excesivo, la celiaquía y la enfermedad de Crohn.

SÍNTOMAS 
Los signos y síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen comenzar entre 30 minutos y dos horas después de haber comido o bebido alimentos que contienen lactosa.

Los siguientes son signos y síntomas frecuentes:

• DIARREA
• NÁUSEAS
• A VECES, VÓMITOS
• CÓLICOS
• HINCHAZÓN
• GASES.

LOS SUSTITUTOS A LA LACTOSA

LECHE DE SOJA
La leche de soja es uno de los sustitutos de la leche más populares, ya que es la única legumbre que contiene todos los aminoácidos esenciales para el cuerpo, así como lecitina.

LECHE DE COCO
La leche de coco no contiene mucha fructosa ni glucosa, y presenta un contenido en azúcar de apenas un 2%. Por el contrario, es rico en vitaminas y minerales.

LECHE DE AVENA
Entre los beneficios de la leche de avena destacan su alto contenido en fibra, proteínas, y vitamina B.

LECHE DE ALMENDRAS
La leche de almendras es uno de os pocos sustitutos de la leche de vaca que presenta su misma consistencia. Además, conserva todas las propiedades de los frutos secos; no aporta colesterol y es rica en proteínas, omega 3, zinc, hierro y potasio, entre otros nutrientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Tabasco Hoy 

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